erbil

hace tiempo que tengo ganas de hacer esto; aquí va.

vos que caminás y yo, que no convergemos en ni un punto pero tu sonríes y no. Supe que lloraste, pero al caminar siento tu mirada, y no llorás más, porque las mujeres guapas como tú no lloran, sonríen, y valla que lo hacen bien, como cuando nos topamos aquel día en el corazón de la quinta avenida de la calle principal, en donde nuestros ojos jugaron a corren y nuestras manos, libres como conejos en el verde prado se tocaban y no se soltaban más, nunca más.

pero vos eso lo sabés bien, no como yo. lleno de miedos e inseguridades me fumo un cigarro. como maricón celoso o como puta sin clientes. siento que te pierdo, pero al perderte te encuentro nuevamente. ahora eres vos quien me pide fuego, y yo tembloroso e insípido trato de prender tu cigarro, pero en realidad no lo miro, te miro a vos, a tus manos, a tu cigarro que mira al mio y al fuego que inútil se niega a responder.

así es como seguimos caminando, pensándomos pero con el cigarro en la mano. qué divertido tuvo que haber sido conversar un cigarro en otra vida, sin miradas y sin miedos. te miedo y me miedas, por eso nunca saldrá la verdad, pero ahí seguirán nuestros cigarrillos, apagados. y el fuego inútil se niega a responder.

No hay comentarios:

Publicar un comentario