y entonces te miro yo a ti
con una mirada de enamorado
esperando a la eternidad.

y me pierdo y me sigo perdiendo
en tus grandes dos ojos profundos,
que casi no me atrevía a mirar cuando
te conocí. y me siento estúpido.

y me siento como un tarado
idiotizado con el bailar
de tus palabras
que no paran
y no quiero
que paren.

pero ni tú ni yo creemos en la eternidad, vida mía
y como una bofetada corres la mirada, desgarradora
y seguimos ahí y ninguno fue a ningún lado.
seguimos ahí, vida mía. esperando.
pero no creemos en la eternidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario