y es tan verdad cuando digo lo solo que estoy. a veces se puede estar rodeado de muchas personas, pero seguir sintiéndose uno igual de desamparado, meado y mojado por la fría y vergonzosa llovizna de la capital. el cemento hace crujir mis húmedos e impalpables píes, fríos como témpanos y rotos como cráneo fosilizado de amedrentador culpable pero exonerado apocalípticamente. así de roto me siento, con el alma en dos cuartos de tu querer y tu mirada que mira pero que no ve. te odio (yo)
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