todo brillaría más y mucho más.
El cotidiano y diurno andar no sería tan sufrible, pero la gente no se atreve, yo tampoco. Típico. No es que me sienta así todo el día, ni siempre. Sólo a veces, cuando me quedo en silencio, dejo de lado mi rostro y me pongo a escuchar a la gente. Desaparece mi expresión, dejo de actuar, dejo de fingir, y cae mi mirada. Hasta que después de varios gritos mis amigos me logran despertar y el montaje vuelve. Sólo un abrazo, no siempre, sólo a veces. Días como hoy. No soy tan amargo, sabes? También puedo sentir. Y no se lo digo a nadie más, me lo digo a mi mismo pero ni yo me lo creo.
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