- Lo extraño, le dijo la muchacha al chico que pacientemente le acariciaba el pelo.
- ¿Y qué esperabas? ¿Nunca jamás sentir nada por él? Esas cosas casi que no se pueden planear. No se pueden. No. No se pueden planear.
- Sí, pero es que vos sabés. El amor y lo complicado que es.
- Pero a ver. ¿Lo quieres?
- Querer... No lo sé. Sólo sé que a veces, sólo a veces, sonrío cuando lo pienso.
- Ay.
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