Se han abierto inmunerables ventanas este último tiempo, pero ninguna es como la tuya. Me hace pensar y me recuerda a un poema de Benedetti que dice algo así como que la alegría está tirando piedritas a la ventana. Créeme, yo estuve mucho tiempo así.
Y aún me atrevo a amar
el sonido de la luz en una hora muerta,
el color del tiempo en un muro abandonado.
En mi mirada lo he perdido todo.
Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay.
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