Poema bonito

Déjame ser el viento que se enreda en tu cabello,
déjame ser la arena que se esconde entre tus dedos
y déjame ser la gota de rocío que recorre tu rostro
en las frías mañanas del Abril.

Déjame ser el abrazo que das en cada despedida,
déjame florecer como una lágrima de tus ojitos de pudú
y déjame ser la luna en las noches bonitas en que la mirás.

Déjame ser tus piernas, que te prometo que jamás caerás.
Déjame ser tus oídos y nunca dejarás de oír como corre
la brisa por la pradera ni las olas reventando en felicidad.

Déjame ser esa felicidad.

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