Hace tiempo no hacía el ejercicio aquel de tomar mis libros, abrirlos en una página cualquiera y llenarme de goce cuando coincidimos tan bien, la felicidad y vos, preciosa mía.
Mario nos tiene un mensaje:
De carrasco a aeroparque y viceversa
vas y venís con libros y bufandas
y encargos y propósitos y besos
tenés gusto a paisito en las mejillas
y una fe contagiosa en el augurio
vas y venís como un péndulo cuerdo
como un comisionista de esperanzas
o como una azafata voluntaria
tan habituada estás a los arribos
y a las partidas un poquito menos
quién iba a imaginar cuando empezábamos
la buena historia hace veintiocho años
que en un apartamento camarote
donde no llega el sol pero vos sí
íbamos a canjear noticia por noticia
sin impaciencia ya como quien suma
y cuando te dormís y yo sigo leyendo
entre cuatro paredes algo ocurre
estás aquí dormida y sin embargo
me siento acompañado como nunca
Ya no temo decir que sos todo para mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario