...Caen pétalos del cielo.

.

El horizonte se desplaza frente a mis ojos,

y yo con mis manos atadas los miro con disimulo.

Eterno, perpetuo. Lejano.


‎...Y en ese momento el cielo se tornó naranjo,

el viento siguió enredándose en mi cabello y los pájaros cantaron.

Atardecer más.


(...)


Atado de melancolía.

Ansiando una luna maternal,

llena de luz, llena de...

Esperanzas.


La lluvia.


Del cielo ya cayó,

purificando, almas y espíritus,

corrompidos por el duro

y hostil asfalto.


Ese que me agrede temprano,

siempre cada mañana.


Son estrellas que caen del cielo.

Yo abro mis brazos para recibirlas.

Solidarizando con su causa.

Gentiles y corteses.


Giran sutiles brisas en el aire.

Benevolentes, como y entre tus dedos,

bordando poco a poco las calles transparentes,

llenas de deseos, junto con hermosas iluciones, que no se van.


¡Qué no se vallan!

gritó la joven desconocida,

mas con eso bastó para que él

la mirara, fijo y estremecido.


Igual que un ''click''.

Sólo uno precisó para que él

no la perdiese nunca más de sus sueños.


Se detuvo el tiempo,

quedaron esbozados

bajo la lluvia...


Luminiscencia...


Las señales en sus ojos.

Ambas miradas, segundos.


De la manos,

amarrados bajo una danza eterna.

Ella no creía lo que él le decía.


¡Sí, del cielo caen estrellas!


Adosados de sutileza,

caminaron, juntos,

nuevos desconocidos.

Sonrisas.

Muchas.

Más.


Primeras.

Nuevas ...y

esperadas.


...

..

.

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