Ángel imaginario.

Ganas de poder rozarte con la palma de mi mano,

poder acariciarte una vez más y sentir como tu rostro

se acomoda y calza en todo su explendor.


Sentir como eres tú la que me guía ante cada caricia.

Cómo eres tú la que de verdad me hace sentir el amor y cariño.

Es una especie de puente único, un lazo, tú y yo.


Poder tomarte con mis ambas manos,

entrelazar mis dedos por detrás de tu nuca

y sentir todo eso, eso que te hace única,

todo eso, que me hace quererte cada día más,

quizás describirlo sea poco, quizás sea imposible.


Pero tú, me haces...

Vivir.


Pero a veces,

vuelvo a abrir los ojos...

y es cuando veo la realidad tal cual es.


Y todo es muy distinto. Oh si, amor mío.

Todo no brilla tanto como el sol de aquel Abril.

Tu mirada ya no es tan profunda

ni me penetra desvistiéndome.

Quedando mi alma desnuda

frente a tí.


Eso dejó de serlo, cuando alquien apagó nuestro sol.

Aquel día en que las nubes lloraron conmigo

y la luna me cobijo, porque ya no estabas

tú para hacerlo, como lo hacias.


Si no eras tú era yo,

pero ambos, eramos....

un par de palomas.


Sintiendo la brisa del mar en nuestros rostros.

Tu cabello danzando con mis dedos

y tus ojos enamorando a los míos.


Brillantes y coloreados atardeceres

bajo tus ambas manos, bajo tu abrazo

y tu beso, esos esporádicos

pero eternos regalos de la vida.

Escuchábamos a Fiito

cuando me miraste

y me dijiste lo lindo

que es soñar.


Como un collage tengo tu rostro.

Junto a todos aquellos momentos.

Qué hermoso sería volver a verte.

Ojalá pudiese volver a soñar

algún día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario