en donde llevas a todos tus enamorados,
les contás mentiras sobre la política y de la revolución,
libros, textos e enciclopedias que ninguno de los dos nunca leerá.
Verdades universales que crees saber,
pero la verdad (...) a ni uno de los dos nunca les importó.
Les hablas sobre lo malo del mundo,
sobre sus gobernantes y sus mentiras.
Del engaño, de la maldad
y del capitalismo.
Es entonces cuando empezamos a hablar del clima,
yo tratando de evitarte, pero siempre mirándote.
Cómo no hacerlo con aquellos ojos hermosos que tenés.
Brillantes y perpetuos en el cielo.
El sol brilla y vos reís.
Yo era feliz.
A veces me pregunto
a cuántos más llevarás a esa plaza,
a ese parque, a esas fantasías
y a esos sueños.
Sólo fui un pasajero más,
de un tren que viajaba hacia
el sueño más colorido y hermoso.
Collage de imágenes.
...Pasó una nube,
pero yo seguía bajo la sombra
de esos dos almendros, gigantes,
que nos cobijaban.
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